En el dormitorio de Paula se ha buscado recuperar la calidez de los refugios de antes, donde las texturas, los colores de la tierra y los materiales naturales daban forma al hogar. Un espacio pensado desde sus necesidades, en el que cada elemento contribuye a crear una atmósfera serena y acogedora.
La madera y las fibras trenzadas del cabecero y del mobiliario evocan la sencillez de las piezas tradicionales. Sus tonos y su textura encuentran continuidad en la lámpara de techo, cuya trama deja pasar la luz y dibuja suaves sombras sobre las paredes.
El algodón y el lino aportan suavidad y recuperan la memoria de los tejidos que nos han acompañado durante generaciones. Los tonos tierra y los matices mostaza acercan al dormitorio los colores de la naturaleza, presentes también en los motivos vegetales de los cojines.
La reorganización del mobiliario y la incorporación de dos mesitas de noche equilibran el espacio y facilitan su uso cotidiano. La iluminación cálida acompaña el conjunto y devuelve al dormitorio su sentido más esencial: un refugio propio donde recogerse al final del día.
CASA PAULA












