Proyectos

En pleno corazón de la huerta valenciana, entre acequias centenarias y campos de cultivos que cambian de color con las estaciones, se alza esta vivienda de los años 50 con un profundo respeto por la arquitectura vernácula.


Se trata de un antiguo adosado rehabilitado con un equilibrio perfecto entre tradición y modernidad, donde los materiales originales y las técnicas constructivas tradicionales conviven con soluciones contemporáneas que mejoran la eficiencia y la funcionalidad del espacio.


La fachada, encalada y sencilla, conserva los muros gruesos de mampostería que garantizan un excelente aislamiento térmico. La cubierta del módulo de cocina, con su característica teja árabe recuperada, refuerza la identidad del edificio, mientras que gracias a la ventilación cruzada,  recuerda a la forma en que antiguamente se regulaba el clima interior.


Hoy, este espacio se ha transformado en una sala diáfana con vigas de madera vistas y suelo continuo, que aporta calidez y amplitud a la estancia.

La cocina, de concepto abierto, combina muebles de obra con acabados de madera natural y cerámica vidriada típica de la zona, en un guiño a las alfarerías tradicionales.


Los baños mantienen la esencia mediterránea sin renunciar a la comodidad contemporánea.


El exterior es una extensión natural de la vivienda, con un patio encalado y un porche cubierto (con un solarium superior), que filtra la luz y protege de las inclemencias evocando a los antiguos riuraus.


Este interiorismo, no solo respeta la esencia de la arquitectura tradicional valenciana, sino que también la adapta a las necesidades actuales, creando un hogar sostenible, confortable y lleno de historia, en perfecta sintonía con su entorno natural.